-
PRESENTACIÓN
Vídeo que presenta este Taller.
-
QUÉ ES EL DUELO
Introducción a la experiencia del duelo y a su gestión.
-
LA CASA DEL DUELO
Recorrido descriptivo por las etapas del duelo, acompañado por algunas sugerencias prácticas para la gestión del duelo.
-
LOS CUADROS DEL DUELO
Acercamiento descriptivo y vivencial hacia algunas de las situaciones que acompañan a las etapas del duelo. Es un acercamiento acompañado de sugerencias prácticas para la gestión del duelo.
- CUADRO 1 El alivio
- Sugerencia 3. Reconciliación interior
- CUADRO 2 El descanso emocional
- Sugerencia 4. La tregua emocional
- CUADRO 3 Las lamentaciones
- Sugerencia 5. Perdónate a ti mismo/a
- Sugerencia 6. Bucea en tus sentimientos
- Sugerencia 7. Reorganizando mi familia interior
- CUADRO 4 Las lágrimas
- CUADRO 5 Las apariciones
- Sugerencia 8. El arte como herramienta
- CUADRO 6 Los roles
- CUADRO 7 La historia
- Sugerencia 9. El puzle
- CUADRO 8 La culpa
- CUADRO 9 El resentimiento
- CUADRO 10 Otras pérdidas
- CUADRO 11 Creencias sobre la vida
- CUADRO 12 El aislamiento
- Sugerencia 10. Fórmulas para salir del aislamiento
- CUADRO 13 Los secretos
- Sugerencia 11. Aprender a perdonar
- CUADRO 14 El castigo
- CUADRO 15 El control
- Sugerencia 12. Curso sobre MMB
- CUADRO 16 La fantasía
- Sugerencia 13. Crea tu propio ritual
- CUADRO 17 La fuerza
- Sugerencia 14. Un canto a la valentía
- CUADRO 18 La vida después de la muerte
-
LAS CELEBRACIONES
Claves para la vivencia plena de las celebraciones: participación activa, consciente, simbólica y espiritual.
-
AL TERMINAR EL TALLER
Cierre del Taller.
-
BIBLIOGRAFÍA
Relación de libros que recojen los contenidos utilizados y mencionados en este Taller.
INTRODUCCIÓN
EL DON DEL DUELO

Así describen el duelo Elisabeth Kübler-Ross y David Kessler en el epílogo de su libro “Sobre el duelo y el dolor”. Son dos expertos mundiales en el tema de la muerte y el proceso de morir, cuyas enseñanzas tomaré como contenidos en este Taller. En ese sentido, mi aportación consiste en la presentación, adaptación y dinamización de dichos contenidos, así como la sugerencia de prácticas que ayudan a trasvasar tales contenidos desde la teoría a la vivencia.
EL MILAGRO DEL CAMBIO
Piensa en algún momento en el que alguien cercano a ti haya experimentado una pérdida importante. Piensa en su vida tras la pérdida. Entonces piensa en él o en ella un año más tarde. Si pasó el duelo, se habrá producido un cambio milagroso. Si no se produjo una curación, lo más probable sea que no se permitiera a sí mismo, o a sí misma, sufrir el duelo.
El duelo siempre funciona.
El duelo siempre cura.
Muchos problemas de la vida se originan en un dolor no resuelto o no curado. Cuando no trabajamos el duelo, perdemos una oportunidad para curar el alma, la psique y el corazón.
ENSEÑAR A HACER FRENTE A LA PÉRDIDA
En la cultura de hoy en día, hay muy pocos modelos de duelo. Es algo invisible al ojo sin experiencia. No enseñamos a nuestros hijos cómo hacer frente a la pérdida. La gente no dice a sus hijos: “Así es como te curas cuando fallece un ser querido, así es como lloramos”.
Hay unos pocos individuos perspicaces. Una mujer se acercó tras un discurso para contarme que había llevado a sus hijos a la tumba de su propio padre, el abuelo de los niños, a quien éstos casi no recordaban. Dijo: “Me senté allí y lloré ante ellos. Entonces, les conté historias sobre él y reímos antes de volver a llorar. Les dije que así era el duelo. Les había enseñado todo lo demás, entonces ¿por qué no iba a enseñarles a llorar la muerte de alguien? Sé que tendrán que experimentar la pérdida y la muerte en la vida, y quiero que sean capaces de hacer frente a esos sentimientos.”
Muy pocos de nuestros padres nos enseñaron este valioso proceso y nos lo mostraron. […] Aunque algunos dolientes tienen acceso a consejeros de duelo y demás profesionales de la salud, la mayoría de la gente se siente, hoy en día, muy sola en su dolor. Anhelan una salida a su pena y aislamiento. Buscan de forma inconsciente modelos, que son pocos y lejanos. Recurren a familiares y amigos que, a menudo, desconocen y se sienten incómodos con el proceso de duelo.
Al desconocer cómo hacer frente al dolor del duelo, lo evitamos, sin darnos cuenta de que lo que estamos intentando evitar es el dolor de la pérdida. Un dolor que nos golpeará, sin importar cuánto intentemos evitarlo. Además, al evitar el duelo damos la espalda a la ayuda que éste ofrece, con lo que prolongamos el dolor.
RAZONES PARA REALIZAR EL DUELO
¿Por qué realizar el duelo? Por dos razones. Primero, porque los que saben llorar bien, viven bien. Segundo, y más importante, porque el duelo es el proceso de curación de corazón, alma y mente; es el camino que nos devuelve a nuestro ser completo. La cuestión no es si vas a pasar el duelo, sino cuándo vas a pasarlo. Y, hasta que lo pasemos, sufriremos por los efectos de una asignatura pendiente.
Las asignaturas pendientes engloban todas esas cosas que no hemos dicho o hecho. Los sentimientos que deseamos permitirnos sentir. Esos sentimientos que hemos apartado o no hemos atendido. Las asignaturas pendientes de viejas heridas y pérdidas anteriores pueden resurgir en el duelo actual. Así, nuestro dolor actual se convierte en algo insoportable, mayor que la pérdida que experimentamos en ese momento. Por ejemplo, la asignatura pendiente por la pérdida de un padre puede resurgir en el funeral de un colega a quien casi no conocíamos. Por suerte, el dolor pendiente siempre se da a conocer y aparece con osadía, aunque de manera inconveniente, para que lo resolvamos.
TODOS EXPERIMENTAMOS EL DUELO
El duelo es una experiencia vital que todos experimentamos. Es uno de los ecualizadores de la vida, una experiencia compartida por todos los seres humanos. Pero, aunque sea una experiencia compartida, la mayoría de nosotros lo atravesamos como pequeñas islas de dolor. La mayoría de la gente que nos rodea no sabe cómo ayudar. Queremos ayuda, pero es probable que ni siquiera sepamos cómo sería dicha ayuda. Sólo sabemos que hemos sufrido una pérdida terrible. Sabemos que no podemos recuperar lo que hemos perdido y que no sabemos librarnos del dolor. Nuestro dolor incomoda mucho a los demás. Nuestro dolor les recuerda el propio, les recuerda lo vulnerables que son también sus vidas. Es el propio dolor y miedo lo que hace que la gente diga cosas del tipo: “Debes superarlo ya”; o “Ya han pasado seis meses, ¿vas a estar de luto para siempre?”.
En una charla, una mujer llamada María del Mar compartió su historia. Un día, los amigos del Mará del Mar le dijeron que no era ella, que qué le pasaba. Les explicó que era el vigesimoquinto aniversario de la muerte de su madre. Uno de sus amigos le preguntó de forma inocente:
-¿Todavía te entristece después de veinticinco años?
-No me derrumbo, y me siento curada, pero no olvido, contestó María del Mar.
Ella recuerda a la madre que tuvo y todavía llora por la niña que perdió la inocencia tan pronto.
La realidad es que estarás siempre en duelo. No “superarás” la muerte de un ser querido, pero aprenderás a vivir con ella. Te curarás y te reharás alrededor de las pérdidas que has sufrido. Te sentirás en plenitud de nuevo, pero nunca volverás a ser la misma, el mismo… Ya no serás igual, pero tampoco querrás serlo.
LOS INTENSOS Y NUEVOS SENTIMIENTOS
El tiempo que sigue a una pérdida importante está lleno de sentimientos que, en general, llevamos toda la vida evitando sentir. La tristeza, la ira y el dolor emocional llaman a nuestra puerta con unos matices mucho más profundos de lo que nunca imaginamos. Su intensidad va más allá del rango normal de las emociones humanas. Nuestras defensas no pueden hacer frente al poder de la pérdida. Nos quedamos solos sin ningún precedente o repertorio emocional para este tipo de pérdida. Nunca hemos perdido antes una madre, un padre, una pareja, un hijo. Conocer estos sentimientos y encontrarnos con ellos por primera vez despierta respuestas, desde el rechazo al miedo y pasando por todas las demás. Desconocemos que estos intensos, extraños e indeseados sentimientos son parte del proceso de curación. ¿Cómo puede curarnos algo que duele tanto?
Con el poder del duelo llegan los frutos de nuestro duelo y dolor. Es posible que todavía nos encontremos al principio de nuestro duelo, pero aun así, éste da muchos rodeos desde los sentimientos de anticipar una pérdida a los comienzos de la vuelta a la normalidad. Completa un intenso ciclo de trastornos emocionales. No significa que olvidemos; no significa que no nos vuelva a visitar el dolor de la pérdida. Significa que hemos experimentado la vida al completo, el ciclo del nacimiento hasta la muerte. Hemos sobrevivido a la pérdida. Permitimos que el poder del duelo y el dolor nos ayuden a curarnos y a vivir con quien hemos perdido.
Ése es el beneficio del duelo.
Ése es el milagro del duelo.
Ése es el don del duelo.

