TALLER DE DUELO. Cómo superar las pérdidas en la vida

HABITACIÓN 5 La aceptación

La curación se refleja en las siguientes tres acciones:

  1. Recordar
  2. Recomponerse
  3. Reorganizarse

Siempre vamos a recordar a la persona querida que hemos perdido, y, a la vez, nuestro viaje continúa. Nuestra hora de partir todavía no ha llegado; de hecho, es la hora de curarnos. Y a esta hora de curación le sigue el intento de vivir en un mundo en el que falta la persona que hemos perdido. Es probable que al principio nos resistamos a la nueva situación y queramos mantener la vida tal como era antes de su marcha, pero, con el tiempo y a través de pequeños pasos de aceptación, vamos asumiendo que no podemos mantener intacto el pasado. Las cosas han cambiado para siempre y es el momento de recomponerse, readaptarse. La recomposición conduce a una reorganización de los roles que estaban establecidos. Habrá roles que serán reasignados a otras personas y otros que serán adoptados por nosotros/as mismos/as. Son roles del tipo financiero, o de la gestión administrativa, o congregador de la familia, o representante de la misma, o gestor de las cuestiones médicas, etc. Será de gran ayuda considerar que cuanto mayor fuese el grado de conexión con el ser querido y perdido, más difícil será conseguirlo.

A medida que nos curamos, aprendemos quiénes somos y quién era nuestros ser querido en vida. De una extraña forma, a medida que avanzamos en el duelo, la curación nos acerca a la persona que amábamos. Comienza una nueva relación. Aprendemos a vivir con el ser querido que hemos perdido. Empezamos el proceso de reintegración en el que intentamos recomponer las piezas que se han fragmentado.

La aceptación no consiste en que te guste una situación. Consiste en hacerse consciente de todo lo que se ha perdido y en aprender a vivir con dicha pérdida.

En todo este puzle del duelo, es importante encontrar el lugar en el que encaja la pieza de la paz personal; es fundamental entender que, de forma gradual y cada cual a su ritmo, se puede empezar a encontrar algo de paz frente a lo que ha pasado, ser capaces de ver que es posible reorganizar o construir un nuevo paisaje en el que la felicidad brilla incluso desde el recuerdo de la persona perdida. La aceptación es un proceso que experimentamos, no una etapa final con un punto final. Es posible incluso que sigamos aumentando, profundizando, agrandando nuestra aceptación hasta el final de nuestro viaje humano.

En algunos casos, la pérdida viene acompañada del daño causado por otras personas. Casos extremos como un asesinato, o menos extremos como la responsabilidad no intencionada en un accidente, o una negligencia que condujo a la muerte a nuestro ser querido, una injusticia, etc. En estos casos es bastante normal que el duelo se vea acompañado de procesos legales, de búsqueda de reconocimientos, de resarcimientos… También en casos de este estilo existe una lucha que nos conduce a nuestra aceptación única y personal. Y, poco a poco, dejamos de dedicar nuestras energías a la pérdida y empezamos a dedicarlas a la vida.

La obtención de la aceptación puede ser sólo tener más días buenos que malos. A medida que volvemos a empezar a vivir y disfrutar de la vida, muchas veces pensamos que, al hacerlo, estamos traicionando a nuestro ser querido. Nunca podremos reemplazar lo que se ha perdido, pero podemos establecer nuevos contactos, nuevas relaciones importantes, nuevas interdependencias. En lugar de negar nuestros sentimientos, podemos escuchar nuestras necesidades; nos movemos, cambiamos, crecemos, evolucionamos… Podemos empezar a acercarnos a otros y formar parte de su vida. Se trata de invertir en nuestras amistades y en nuestra relación con nosotros/as mismos/as, de empezar a vivir de nuevo. Pero no podremos hacerlo hasta que no hayamos dedicado el tiempo correspondiente al duelo. Tu cometido en tu duelo y dolor es reconocer de forma completa tu propia pérdida, verla como sólo tú puedes. Si la respetas y le dedicas el tiempo necesario, conseguirás aportar integridad a esa profunda pérdida.

 

SUGERENCIA 2.

Exploración de necesidades y Plan de acción

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