TALLER DE DUELO. Cómo superar las pérdidas en la vida

CUADRO 12 El aislamiento

UNA PARADA IMPORTANTE

Los amigos se preocupan porque te has encerrado en ti y parece que vivieras en desconexión con el mundo real. De hecho, este tipo de aislamiento puede provocar la alarma si se prolonga a lo largo del tiempo, y pudiera ser que acabaras necesitando ayuda. Sin embargo, sentirse aislado después de una pérdida es algo normal, previsible y saludable. Incluso cuando los amigos te incitan a hablar de ello (sin duda lo hacen con buena intención), te preguntas qué puedes decir… A veces, el deseo de la gente por sacarte de tu aislamiento puede tener más que ver con su propio miedo e incomodidad.

El aislamiento es una parada muy importante en el camino del duelo, pero, en general, debería ser sólo una etapa más que recorrer. Si te quedas en el aislamiento durante demasiado tiempo, en estancamiento, la curación podría alejarse más y más. Un aislamiento excesivo y durante demasiado tiempo puede conducir a una reducción e inmovilización progresiva de tu mundo, incluso hasta acabar literalmente paralizado/a.

El aislamiento es una oscuridad que se experimenta, pero no un lugar donde vivir.

La imposibilidad de expresar lo que se siente es una de las partes más duras del aislamiento. Con la ira, te enfadas con alguien y gritas. Con la tristeza, rompes a llorar. Pero el aislamiento es como estar es una sala sin puertas ni ventanas; un lugar sin escape posible. Y, cuanto más tiempo pases ahí, más duro será compartir el dolor y la pena que crean las puertas para poder avanzar hacia la siguiente fase del duelo. En el aislamiento, desaparece la esperanza y reina la desesperación, y se es incapaz de ver el atisbo de vida más allá de las invisibles paredes que aprisionan.

Algunas personas consideran de ayuda esforzarse poco a poco para volver al mundo. Y los grupos de apoyo constituyen un buen antídoto para el aislamiento. Te permiten mantener una sensación de privacidad y soledad mientras ofrecen la oportunidad de conectar de forma segura y controlada. Ante una pérdida de un familiar, por ejemplo de un padre o de una madre, la compañía (ya sea presencial o telefónica, o virtual) entre los hermanos que sufren la misma pérdida puede constituirse en un grupo de apoyo espontáneo. Si bien nos cuentan con el apoyo y la guía de un profesional, puede ser algo muy rico y terapéutico, muy sanador igualmente.

Con el tiempo, encontrarás un puente que te devuelva al mundo exterior. Para muchos, una buena manera es hablar con otros que hayan experimentado una pérdida. Si te sientes aislado/a y compartes con alguien que se siente igual que tú, comienzas a sentirte un poco menos aislado/a. Quizá los dos reemplacéis parte del aislamiento por una sensación de conexión.

Y si pensamos en los niños, conviene tener en cuenta que los niños sienten el duelo de manera diferente a los adultos. Los niños no disponen ni de palabras ni del permiso para verbalizar su pena, mientras que los adultos presentan problemas para expresar las emociones. Por eso, sea lo que sea lo que cada cual haga para sobrevivir y sobrellevar la pena, cuando estamos solos, a menudo nos sentimos más seguros que frente a la vulnerabilidad de encontrarnos entre personas que no nos entienden.

El aislamiento es parte del duelo y puede servir como una importante transición hacia la vida. En última instancia, el aislamiento es una oscuridad que se experimenta, pero no un lugar donde vivir.

 

SUGERENCIA 10

Fórmulas para salir del aislamiento

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