TALLER DE DUELO. Cómo superar las pérdidas en la vida

CUADRO 13 Los secretos

DOS FORMAS DE PENA

Tras la muerte de un ser querido, no es extraño descubrir un secreto o dos. La parte más dura es que el secreto representa algo que creemos que nos ha ocultado adrede. Puede ser muy doloroso descubrir que un ser querido tenía problemas con el juego o que era infiel en su matrimonio. Los secretos pueden dejar tras de sí algo más que un poco de información. A menudo, dejan muchas preguntas en el aire. A veces, el secreto que nos ocultaba nuestro amigo o hermano puede pertenecer a su pasado antes de conocernos o antes de que naciéramos. La verdad sobre la vida es que no solemos compartir todo lo que hemos hecho ni todos los sitios donde hemos estado.

Cuando se descubre un gran secreto, puede producirse un trauma tremendo. En ocasiones, conviene tomarse un tiempo para superar el trauma de forma independiente al duelo. En muchos aspectos, existen dos formas de pena a las que enfrentarse: la pérdida de la persona amada y tu reacción ante el secreto. Esta reacción suele ser una componente del duelo. La tristeza, la ira, el resentimiento, el sentimiento de traición o el misterio que deja su estela es algo que conviene tratar de forma independiente.

No todos los secretos poseen una naturaleza negativa. La gente se sorprende al saber que alguien que creía conocer a la perfección tenía una afición o una pasión secreta. Las personas a veces encuentran una parte de su ser querido positiva y se sienten igual de sorprendidos porque no compartieron esa parte de sí mismo. Es irreal pensar que sabemos todo de los demás o que deberíamos saberlo.

Por otro lado, y en relación a la persona en duelo, si intenta mantener un secreto relacionado con la pérdida, como las circunstancias de la muerte de alguien (un ejemplo puede ser guardar en secreto una muerte por suicidio), puede crear una barrera entre sí y los apoyos que pudiera recibir en la pérdida. Cuando alguien se entere de su pérdida (pero no de la información guardada en el secreto), en lugar de recibir apoyo, “oirá el secreto” o mentira que ha creado. Ese secreto puede dificultar la curación en tal situación. La cuestión es que ocultar la pena y esconder el secreto complica el duelo.

En última instancia, un secreto no cambia a la persona que conociste. Todas las caras del diamante son reales, y cada una posee una vista diferente. Así que no permitas que todo lo que amabas de tu ser querido quede anulado por una parte de él/ella. Lo que tú conociste era real. Es posible que lo que has descubierto también sea verdad. Si es algo que no te gusta, puedes considerar que tu ser querido era tan sólo un mortal, igual que tú. Lo deseable sería que lo perdonaras, si es el caso, e intentar aceptar las partes de él/ella que no conocías. La muerte puede invadir nuestra intimidad y desproveernos de la oportunidad de explicar nuestros actos.

Por muy duro que sea de comprender, la ocultación de algún dato, circunstancia, característica, rasgo, etc., no suele tener que ver contigo. Suele deberse a que tu ser querido deseaba mantener una parte de él/ella sólo para sí, o quizá que no se sentía bien con una parte de su vida. Quizá, ocultar el secreto le proporcionaba algún tipo de beneficio conforme a su personalidad. Es posible que pienses que tú lo habrías entendido si te lo hubiera contado; es posible que te enfades porque no te dio esa oportunidad. Y tiene mucho sentido, ya que la muerte nos priva de la oportunidad de hacer muchas cosas, incluso de la oportunidad de redimirnos si tal era nuestra intención.

También podría ocurrir que tu ser querido nunca hubiera tenido la intención de compartir todo su ser contigo. Si te detienes a pensar un momento, es posible que tú tampoco hayas compartido todo lo que tú eres (considera que un secreto, como decíamos al inicio de la descripción de este cuadro, no es sólo lo “grande”, lo “impresionante”; también puede constituir un secreto formas de pensar, de sentir, parcelas de la personalidad, tendencias, fantasías, algunos “errores” cometidos, cositas de las que podemos sentirnos avergonzados aunque no sean especialmente relevantes para la sociedad…). Imagínate que estuvieras en la situación del otro: ¿qué habría pasado si hubieras muerto tú?; ¿hay secretos que descubriría tu ser querido sobre ti? Muchas personas sienten compasión hacia su ser querido cuando piensan en los secretos propios.

 

SUGERENCIA 11 Aprender a perdonar

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