TALLER DE DUELO. Cómo superar las pérdidas en la vida

CUADRO 2 El descanso emocional

EL BIENESTAR EMOCIONAL

La vida sigue durante el proceso de duelo. Y puede que surjan nuevas oportunidades profesionales, ocasiones que la vida ofrece y que hay que decidir si tomar o dejar: nuevos puestos de trabajo o nuevos trabajos, mudanzas, amistades, compras, viajes… Cambios en general. Y todos, en principio, pueden ser buenos. Sin embargo, que convengan o no depende del contexto, en este caso, nuestro proceso de duelo. Tales cambios pueden ser adecuados si nuestro bienestar emocional lo permite; podría, por el contrario, no ayudarnos ningún cambio en el momento vital en el que nos hallamos. Una vez más, nuestra valentía se pone en juego, pues conviene poner en primer lugar nuestro bienestar emocional. Puede que, por ejemplo, aceptemos un nuevo puesto de trabajo, ese que llevábamos años esperando y que tanto deseábamos. Y, con el paso de los días o las semanas, decidir que tenemos que dejarlo porque no es nuestro momento, no podemos con las tensiones que supone, con el estrés que lo acompaña… Sencillamente, en este momento, no es lo adecuado para nuestro bienestar emocional.

El extremo contrario sería una negación total sin esperanza de volver nunca más a la vida. Ello nos situaría en una representación emocional constante de nuestra pérdida sin oportunidad alguna de aprender a vivir con ella de una forma saludable. Veríamos la pérdida y la sentiríamos por todas partes. La mínima pérdida produciría una reacción desmesurada.

Los sentimientos, igual que el cuerpo, necesitan curarse.

Por eso, puedes iniciar una tregua emocional, dedicando tiempo a quedar con viejos amigos o pasando más tiempo con los actuales. Los grupos de apoyo, o grupos espirituales o de oración, pueden aportar gente nueva a nuestro mundo. Todo esto te puede ayudar. Estate alerta en cualquier caso si estableces relaciones con muchos sentimientos implicados. Es posible que no estés aún preparado/a, lo que con frecuencia complica las cosas. Los sentimientos, igual que el cuerpo, necesitan curarse. Si puedes posponer decisiones complejas o importantes, es mejor que lo hagas. Si no es posible posponer, puedes pedir ayuda. Acude a amigos de confianza o a familiares que te puedan ayudar. Deja que todo vaya siguiendo su proceso. Ten en cuenta que, al cabo de un año, es posible que todavía encuentres cosas que te desequilibren emocionalmente y que debas cambiar.

 

SUGERENCIA 4. La tregua emocional

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