TALLER DE DUELO. Cómo superar las pérdidas en la vida

CUADRO 11 Creencias sobre la vida

EL DESARROLLO PERSONAL

El duelo es también la desaparición de muchas creencias conscientes e inconscientes sobre cómo se supone que tiene que ser la vida. Muchos de nosotros compartimos unas determinadas creencias comunes, como que después de nacer tendremos una buena infancia, o, si es difícil, que la superaremos y nos haremos más fuertes… Luego, que conoceremos a ese alguien especial, nos uniremos o casaremos y desarrollaremos una carrera profesional. Sabemos que, quizá, no encontraremos el mejor trabajo del mundo, y que nuestra pareja no sea perfecta, pero que amaremos a nuestros hijos y, haciendo balance, nos sentiremos satisfechos. Y, cuando seamos ancianos, que invitaremos a la familia a compartir recuerdos y fotos, y les diremos a todos cuánto les queremos. Y que, al final, puede que esa misma noche, moriremos plácidamente mientras dormimos… Pero ¿qué sucede cuando la vida nos ofrece otra historia? ¿Qué ocurre cuando sobreviene un cáncer letal a los cuarenta, cuando alguien fallece en un accidente, o cuando muere un niño, por ejemplo? Cuando suceden cosas de este estilo, no sólo nos conviene llorar la pérdida en sí, sino también la pérdida de la creencia de que no debería haber pasado.

Nos podemos preguntar cómo se originan esas creencias. Y lo más normal es que tengan su origen en las explicaciones que, cuando éramos niños nos dieron, bien porque eran las respuestas más fáciles para nuestros padres, o bien porque nos ofrecieron respuestas para niños, sin más. El caso, es que mucha gente, al ir creciendo, no crece en todas sus dimensiones por igual. Y hasta tal punto puede llegar a ocurrir, que se produce un desequilibrio entre las creencias que manejamos, propias de niños, y el resto de facetas de la vida, que se sostienen en esas creencias.

Por eso, dado que la vida suele ponernos ante situaciones que cuestionan nuestras creencias, es adecuado tratar de profundizar y crecer en todo ello de la misma manera que nos preparamos profesionalmente, por ejemplo. Dicho con otras palabras: la dedicación al crecimiento personal, en términos físicos, emocionales, mentales y espirituales debería ocupar parte de nuestro tiempo cotidiano, como lo ocupa el desarrollo profesional. Como otras cosas, necesitamos actualizar nuestra visión sobre la vida y sobre la muerte. Hoy en día, podemos llevar a cabo esta actualización accediendo a cursos sobre gestión de emociones y pensamientos, y sobre desarrollo espiritual.

Cuando nos golpea una pérdida, no sólo nos dolemos por esa pérdida en particular, sino también por la pérdida de todas las creencias e ideas que poseemos sobre cómo debería ser la vida. Y esta pérdida de creencias, en ocasiones, nos lleva a sentirnos desorientados, perdidos, sin rumbo…

En el duelo, nos ayuda llorar estas pérdidas por separado, es decir, llorar la pérdida del ser querido por un lado, y llorar la pérdida de las creencias sobre la vida por otro. Y en ocasiones necesitamos enfrentarnos primero a la pérdida de las creencias: puede que no podamos llorar la pérdida del ser querido si no hemos aclarado antes las frases del estilo “no tenía que haber pasado”. Hoy en día muchos creen que la medicina moderna puede curar cualquier cosa que nos afecte, y nos quedamos tranquilos con esa creencia.

Tu sistema de creencias necesita curarse y recomponerse, igual que el alma. Probablemente necesites comenzar a reconstruir un nuevo sistema de creencias desde los cimientos, uno con espacio para las realidades de la vida, pero que siga proporcionándote seguridad y esperanza para una vida diferente: un sistema de creencias que, en última instancia, posea una belleza propia para poder descubrir tanto mediante la vida como mediante la pérdida. Puedes pensar en un bosque muerto en el que aflore una plantita en medio de toda la devastación. En nuestro proceso de duelo, nos movemos hacia la vida desde la muerte, sin negar la devastación que se ha producido.

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