LA GESTIÓN DE LOS PENSAMIENTOS. Lidera el poder que hay en ti

1. PARA ACERCARSE AL MUNDO INTERIOR

EXPLORARSE A SÍ MISMO/A

 

 

Una metáfora nos ayuda a comprender. Como sucede con los viajes al extranjero, muchos aspectos agradables de la exploración interior se encuentran en los pequeños e imprevistos incidentes y en las percepciones. Conocer nuevos paisajes, escuchar diferentes sonidos, vivir nuevas sensaciones, darse cuenta de que incluso sin palabras es posible entenderse… ¿Te has imaginado alguna vez que te encuentras de vacaciones en tu propia ciudad? Cuando se observa con los ojos de un visitante parece que hay muchas más cosas que ver. Es como si te hubiera sensibilizado ante cosas que normalmente habrías pasado por alto. ¿Cómo es posible que no las hayas visto antes? La diferencia estriba en un mayor grado de conciencia y receptividad. Y en esto tienen mucho que ver la curiosidad y la aceptación.

La curiosidad es necesaria para lanzarse a viajar, mientras que la aceptación es necesaria para asegurarse de que no se formularán juicios precipitados acerca de lo que es útil, importante o valioso. Sólo con una actitud de aceptación curiosa se podrá descubrir aquello que ofrece un territorio desconocido, y eso incluye el propio ser interior. Ésta es la actitud básica del liderazgo interior que te ayudará a beneficiarte cada vez más de tu propia sabiduría y de tus recursos internos, aunque al principio puede que no sepas cómo aprovechar al máximo tus cualidades y habilidades recién descubiertas. Es necesario, entonces, construir una nueva y diferente relación con uno mismo.

Básicamente, acercarse al mundo interior consiste en cambiar el centro de atención: se requiere aprender a desprenderse (que no a condenar) del mundo agitado de los estímulos externos y a volverse perceptivo ante aquellas señales que provienen del interior de uno mismo.

CUATRO CLAVES PARA ENTRAR EN EL PROPIO MUNDO INTERIOR

1. Sintoniza con la información de los cinco sentidos.

2. Identifica tus presuposiciones.

3. Cuida tus modales hacia ti.

4. Comprueba la ecología de los cambios que quieras conseguir.

 

 

CLAVE 1: SINTONIZAR CON LA INFORMACIÓN DE LOS CINCO SENTIDOS

Potencialmente, tenemos acceso a muchos tipos diferentes de información acerca de nosotros mismos. Tenemos los cinco sentidos: vista, oído, tacto, gusto y olfato. Sin embargo, la mayoría de las personas tienden a prestar más .atención a unos sentidos que a otros. Las hay que han aprendido a desconectar la información importante sobre su propio cuerpo y sobre sus sentimientos. Otros han aprendido a seguir sus sentimientos y a no sintonizar con la lógica. De todas formas es inevitable dejar de sintonizar en alguna medida. Con el fin de no agobiarnos, tenemos que ser selectivos con la información a la que prestamos atención. Esta selección estará influida por la formación que recibimos, por la experiencia vital y por la educación, y puede que la información que por fin supera esa barrera esté en gran medida e inadecuadamente sesgada.

El problema no es que no se sintonice con ciertas cosas, sino acostumbrarse a una manera específica de hacerlo. Esto provoca lagunas en la información de que se dispone. Es posible que una manera específica de desconectar haya sido natural en algún momento de su vida, pero también lo limitará. La Programación Neurolingüística (PNL) nos provee de ejemplos en los que se demuestra cómo algunas personas que sobreviven a una experiencia física desagradable aprenden de manera instintiva a ser insensibles ante las sensaciones físicas. Desconectan sus canales kinestésicos. Puede que esto haya tenido un enorme valor como táctica de supervivencia, pero también significa que las sutiles señales que suelen ser útiles, sencillamente no pasan y quizás el dolor o la enfermedad tengan que ser muy graves para que uno se dé cuenta y le preste atención. Es necesario, por tanto, saber qué es lo que nos falta y cuáles son nuestros puntos ciegos y agujeros negros. Podemos dedicar un momento a formularnos las siguientes preguntas, preguntas con las que comenzamos las prácticas continuas de este curso:

ANOTA EN TU CUADERNO (físico o electrónico)

(5 minutos)

¿A cuál de los sentidos presto atención con más naturalidad?

¿Dependo mucho de uno o de más de un sentido?

¿Tiendo a ignorar los demás sentidos o los noto sólo cuando las señales se hacen presentes con mucha intensidad?

¿Me resulta difícil prestar atención a alguna fuente especial de información sensorial?


EJERCICIO DE LIDERAZGO INTERIOR PARA SENTIRSE A SÍ MISMO/A

(45 minutos)

Seas consciente o no de tus procesos sensoriales, éstos siempre están activos. En ocasiones eso significa que recibes los resultados de tus propios procesos sin las “pruebas” que los sustentan. Es el momento de que te tomes en serio estas impresiones fugaces y estas sensaciones instintivas y de subrayar qué impresiones instantáneas como éstas pueden ser una fuente valiosa de información.

PRIMERA PARTE (15 minutos)

1. Piensa en alguna actividad que disfrutes. Observa cómo piensas en ella. ¿Te construyes una imagen, sientes cómo es, la oyes? Ahora vuelve a pensar en ello, pero esta vez pregúntate de qué otra información dispones, quizás olores o sonidos. Si ninguno te viene a la mente, ¿cuáles podrían estar presentes? ¿Puedes añadirlos ahora?

2. Imagina algo que disfrutarías haciendo en el futuro. Observa la naturalidad con que creas su escenario y luego añade otras dimensiones sensoriales.

SEGUNDA PARTE A LO LARGO DE LA SEMANA [15 minutos cada actividad] (toma notas en tu cuaderno cuando lo hagas)

3. La próxima vez que hagas algo agradable, proponte reunir información de todo tipo. Camina cincuenta metros prestando atención a los olores. ¿Cuántos has contado? ¿Cómo cambian? ¿A qué corresponden? Detente y cierra los ojos. ¿Cuántos sonidos diferentes oyes? Observa una hoja o un campo de césped. ¿Cuántos tonos de verde diferente alcanzas a ver?

4. Haz algo que realmente te guste. Esta vez presta cuidadosa atención a todos sus detalles.


 

 

CLAVE 2: LAS PRESUPOSICIONES

 

 

En cualquier relación, nuestras suposiciones acerca de la otra persona pueden influir e incluso determinar qué tipo de relación es posible con ella. A veces, aquello que esperamos es lo que obtenemos. Esto se debe a que nuestras ideas influyen en lo que decimos y hacemos y en cómo respondemos, de modo que conforman lo que es posible para la otra persona. Nuestro lenguaje corporal, nuestro tono de voz y nuestra manera de “escuchar” e interpretar los actos de los demás, se verán influidos –quizá de manera decisiva- por lo que hemos supuesto de ellos desde el principio. El mismo proceso se aplica cuando descubrimos una nueva costumbre, un país o una actividad. Nuestra manera de abordarlos tendrá una influencia decisiva en lo que encontremos. Las suposiciones neutras o positivas tenderán a ayudarnos a recibir lo máximo de otras personas, situaciones o países, y lo mismo ocurre con las presuposiciones que elaboramos sobre nosotros mismos.

Algunas presuposiciones concretas pueden resultar realmente útiles a la hora de acceder en profundidad a otras partes de uno mismo y a otras formas de funcionar que son menos familiares, pues aumentan las posibilidades de éxito y de aprovechamiento de lo que pueden ofrecer todas esas partes. Las siguientes orientaciones pueden ayudar a acercarse al mundo interior.

PRESUPOSICIONES QUE AYUDAN

1) Presupón que existe una intención positiva

Supón que incluso aquellos aspectos de ti que sientes como conflictivos e inútiles o que se encuentran más allá de tu consciencia tienen una actitud de buena voluntad hacia ti como un todo. Para mejorar tu vida interior, puedes suponer que tus sensaciones instintivas te proporcionan información útil, incluso vital, que tus “malos” hábitos pretenden (o pretendían en el pasado) lograr algo valioso para ti, y así situarte en posición de recibir esa información y beneficiarte de ella al tiempo que estableces las bases de la confianza entre tus diferentes dimensiones.

Esto significa tener la voluntad de mirar con nuevos ojos, sean los que sean los sentimientos o las conductas que te crean problemas. También significa estar preparado para confiar en uno mismo cuando formulamos un juicio espontáneo o cuando sentimos una poderosa intuición acerca de algo. Puede que seamos incapaces de explicar esas cosas lógicamente, pero cuando presuponemos que hay una intención positiva tras esos fenómenos menos fáciles de explicar, se revelan sistemáticamente nuevas informaciones que contribuyen a dar un sentido a lo que sucede. Esto crea una atmósfera de buena voluntad que facilita las relaciones interiores fructíferas.

Reflexiona ahora y anota en tu cuaderno sobre lo siguiente

(5 minutos):

– ¿Qué presuposiciones tengo en la actualidad acerca de aspectos de mí mismo/a que conozco menos o con los que me siento menos cómodo/a?

– Si diera por supuesta mi buena voluntad conmigo mismo/a, ¿qué cambiaría?


 

2) Presupón que eres inteligente

A menudo, la gente dice: “Soy un estúpido, ya lo sé, pero no puedo evitarlo…” Este tipo de juicio crítico sobre uno mismo agudiza cualquier tipo de sentimiento de alienación existente y no ayuda en nada a resolver los problemas. En general, uno se siente aún peor, puesto que además de hacer, pensar o sentir aquello que no se puede evitar, uno se siente como un estúpido porque no lo consigue.

Prueba, al contrario, a suponer que aquella pequeña parte de ti que es responsable, a su manera es tan inteligente como tú. Empieza por preguntarte qué tipo de (buenas) razones puede tener para estar o comportarse de esa manera. Parece que este enfoque tiene como efecto unirte con ese aspecto del que estabas menos pendiente o del que incluso pretendías separarte de antemano.

EJERCICIO DE LIDERAZGO INTERIOR PARA APRENDER DE LOS PROBLEMAS

Piensa y anota ahora (5 minutos)

Piensa en alguna actitud, conducta o costumbre que tiendes a ver como “ridícula” o “estúpida”. Si realmente fuera una respuesta inteligente a algo, ¿qué podría ser? ¿Qué podría decirte acerca del modelo de conducta, acerca de tu vida y de ti mismo/a?


 

3) Presupón que eres una persona digna de respeto

Quizá tu vida sea un desastre, has cometido errores que lamentas, tienes hábitos que te desagradan y te sientes incapaz de cambiar. En resumen, hay aspectos de ti mismo que no respetas. A continuación, pregúntate si darías lo mejor de ti por alguien que no respetaras. Entonces, ¿por qué esperarías que un aspecto despreciado o subvalorado de ti mismo/a se muestre colaborador con alguien que no lo valora lo suficiente?

Si bien es cierto que cada uno puede tomar decisiones acerca de las relaciones que tiene en su vida, la única verdadera opción que tenemos con la relación con nosotros mismos es aceptarla tal como es o mejorarla sin cesar. Si decidimos mejorarla con el fin de convertirla en la relación más valiosa, sustentadora, emocionante y gratificante que podamos tener en la vida, los beneficios que conseguiremos serán enormes: paz interior, disfrute de estar a solas con uno mismo, poseer más recursos y convertirnos en una compañía más agradable para los demás, ser más confiado y también ser más digno de confianza, explorar el propio territorio interior, descubrir los propios recursos y riquezas internas, aportar mucho más a las relaciones en la vida… Pensar en cada aspecto de uno mismo como en un amigo potencial es una excelente manera de desarrollar la relación más importante de todas: la relación con uno mismo.

Reflexiona ahora y anota en tu cuaderno sobre lo siguiente

(5 minutos):

– ¿Qué me resulta difícil de respetar de mí mismo/a?

– Si creo que ésta es la mejor respuesta que puedo dar en las actuales circunstancias (ahora o en el momento en que se creó el patrón de conducta), ¿cómo cambiaría mi actitud?


 

4) Presupón que las diferentes partes que hay en ti quieren comunicarse

Si no desarrollamos maneras de comunicarnos entre nuestras diferentes partes, puede que acabemos sintiéndonos incómodos con nosotros mismos. Si respondemos al enfoque de que cada aspecto de nosotros desea comunicarse, podemos trabajar en aras de un gran diálogo; podemos desarrollar los canales necesarios y asegurarnos de hacer un seguimiento de ellos. Y a medida que lo hacemos, el flujo de información entre las diferentes partes de nosotros mismos se vuelve más libre, abierto y equilibrado.

EJERCICIO DE LIDERAZGO INTERIOR PARA FACILITAR LA COMUNICACIÓN

(5 minutos)

1. Elije un aspecto de ti con el que te resulte difícil comunicarte. Piensa en qué tipo de lenguaje utilizarías para comunicarte contigo.

2. ¿Hay alguna manera de comenzar a aprender y a utilizar este lenguaje como respuesta?


 

5) Presupón que las “mismas” palabras pueden tener diversos significados para diferentes “usuarios” interiores

Es importante reconocer que las mismas palabras no tendrán necesariamente el mismo significado para todos los aspectos de nosotros mismos. Puede que el lenguaje técnico y lógico de la mente racional, el lenguaje poético y asociativo de la mente creativa, la comprensión literal del inconsciente y la riqueza metafórica de las propias palabras conscientes compartan las palabras como elemento común y, aún así, es posible que las cadenas de significado que transmiten sean muy diferentes, y en ocasiones hasta contradictorias. Al desarrollar su conexión interior, aumentas la habilidad para prestar atención de manera simultánea a varios niveles de posibles significados.

EJERCICIO DE LIDERAZGO INTERIOR: ¿DE QUÉ TRATA LA HISTORIA?

(10 minutos)

Piensa en una historia que realmente cautive tu imaginación (TV, libro, mito, poema, película). Ahora, piensa y anota en tu cuaderno:

1. ¿Qué es lo que realmente te llega de la historia?

2. ¿Qué te dice acerca de ti mismo/a?


 

6) Presupón que cada pequeño aspecto tuyo necesita estar en contacto y que quizá no sepa que lo desea

Como seres humanos, estamos hechos de numerosos sistemas interconectados. Si hemos de gozar de buena salud y de bienestar, estos sistemas tienen que estar equilibrados. Quizá ése sea el motivo por el que encontramos tantas frases en el lenguaje cotidiano que señalan la importancia del “equilibrio”, la “plenitud”, el “estar en sintonía consigo mismo”. Si bien disponemos de órganos o partes del cuerpo duplicados, y algunos son muy versátiles en su funcionamiento, casi no existe redundancia en el diseño de los sistemas del ser humano. Prácticamente todas y cada una de las partes tiene una función. Nuestra manera de ver las cosas nos dice que esto se cumple en todos los niveles. Si no respetamos las habilidades que forman parte del ser humano y no las utilizamos, no conectaremos plenamente con todo lo que podríamos llegar a ser o con todo lo que somos. Si, por el contrario, intentamos ignorar una u otra de esa funciones internas, ésas suelen mostrarse con más insistencia o competir por tener un lugar y captar nuestra atención en lugar de dedicarse a funcionar como partes que cooperan en el todo que constituye nuestro ser.

EJERCICIO DE LIDERAZGO INTERIOR: SÓLO CONECTAR

(10 minutos)

1. Dedica un momento a inducir un estado de plenitud mental y comprueba qué aspectos de ti mismo/a sientes como menos “escuchados”. Anótalos en tu cuaderno.

2. ¿Cómo podrías estar más atento/a a tus mensajes y mostrarte más receptivo/a ante ellos? ¿Por qué no empezar ahora? ¿Cómo empezarías? Toma nota de todo ello.


 

7) Presupón que es mejor mostrarse curioso/a ante los juicios negativos

Cuando emitimos juicios acerca de algo, dejamos de percibir nueva información sobre ello. Ése es el sentido de los juicios, a saber, trazar una línea a la que añadimos un signo positivo o un signo negativo. De este modo, cuando emitimos un juicio sobre nosotros mismos –sea bueno o malo-, interrumpimos el proceso de indagación, quizá provisionalmente, pero a menudo por mucho tiempo.

EJERCICIO DE LIDERAZGO INTERIOR: BASTA CON PREGUNTAR

(5 minutos)

La experiencia dice que llegarás mucho más lejos si dejas los juicios al margen y continúas haciendo preguntas. Las preguntas te procurarán más información.

– Identifica algunos aspectos de ti mismo/a sobre los que sueles emitir juicios severos. Anótalos en tu cuaderno.


 

 

CLAVE 3: EL CUIDADO DE TUS MODALES

 

 

a) SÉ CORTÉS

Si nos empeñamos en darnos órdenes a nosotros mismos es probable que provoquemos una respuesta desagradable, agria o fuera de tono. Pareciera que nuestro mundo interior tuviera vida propia, si bien reacciona como nosotros: todo funciona mejor con ruegos, invitaciones, propuestas… De esta manera, el viaje interior, seguro, será más productivo.

b) CONSTRUYE LA CONFIANZA A PARTIR DE PEQUEÑAS COSAS ANTES DE ASPIRAR A OTRAS MAYORES

Buscar ayuda en las pequeñas cosas facilita el proceso: se construirá un conjunto de pequeños éxitos que darán confianza cuando queramos ayuda en algo importante. Ya se trate de recordar información, de decidirse a emprender algo que ha aplazado, de lidiar con algo que te parezca alarmante o complicado o con el malestar o con el dolor, conviene comenzar por abordar las cosas pequeñas. La confianza, al igual que la seguridad en uno mismo, llega con la práctica.

EJERCICIO DE LIDERAZGO INTERIOR PARA CONFIAR EN UNO/A MISMO/A

(15 minutos)

Durante la semana. He aquí unas cuantas pequeñas tareas para ayudarte a empezar.

1- Antes de acostarte, programa tu “alarma interior”, pensando durante un momento en la hora a la que te gustaría despertarse. Te será más fácil si te fijas en la hora que es cuando te lo propongas, puesto que ese dato le permitirá saber a tu alarma interior cuál será el intervalo en cuestión. Pon también la alarma despertador para relajarte y tener un sueño normal, pero cinco o diez minutos después de la alarma interior que has programado. Así sabrás que te despertarás y que dispondrás de tiempo suficiente para descubrir que puedes conseguirlo solo/a.

2- Si deseas hacer algo más tarde, durante el día, haz una pequeña pausa, mira al vacío o cierre los ojos e imagínate que lo estás haciendo. Imagínate a ti mismo/a sencillamente recordándote que es el momento de hacer esa llamada a aquello que tengas pendiente.

3- Si tienes dolor de cabeza, pregúntate si con eso no intentas decirte algo. Si obtienes una respuesta, respétala. Actúa ahora a partir de lo que se ha dicho o, si no puedes hacerlo en ese momento, asegúrate de decidir cuándo lo harás. No rechaces la información aunque te resulte extraña o inesperada (incluso no bienvenida). Si no hay “mensaje”, puede que tengas una sensación de “página en blanco”. Ningún problema, significa que ya has conectado. Respeta el valor que como señal tiene el síntoma. Si tomas un analgésico sólo suprimirá el dolor sin tener acceso a la información, que quizá tendrá que volver a manifestarse, de la misma manera o de otras.

4- Si tienes un síntoma que te indica que necesitas ayuda profesional, busca esa ayuda. Fija una cita. Luego, recuérdate a ti mismo/a que has respetado la señal, que has pasado a la acción. Quizás ahora la señal pierda intensidad. Tu cuerpo-mente será mucho más proclive a ayudarte a disminuir el dolor si sabe que puede confiar en ti para adoptar las medidas prácticas necesarias. Si no adoptas medidas, es que intentas engañarte, y eso puede, sin duda, activar las barreras entre tú y tu mundo interior.


 

c) HAZ ALGO TODOS LOS DÍAS PARA CONSOLIDAR LA SEGURIDAD EN TI

Cuanto más desarrolles tu amor hacia ti y tu confianza, más te respetarás y más confiarás en ti mismo/a. Es algo parecido a fortalecer la musculatura. Un principio básico es aspirar a cosas que puedas cumplir y recompensarte cuando lo consigas. Esto es fundamental en las grandes tareas. ¡Valórate como es debido! Cuentas con magníficas cualidades; disfrútalas, maravíllate con ellas y cultívalas al ritmo que más te convenga.

d) EVITA LA SOBRECARGA

Puede ser tan emocionante descubrir estas habilidades que es posible que se produzca una sobrecarga. Es como pedirle a un amigo servicial que te traiga una cosa más de la compra: “Ah, y ya que estás…” Aprende a ponerte límites (es tan importante como aprender a establecer límites con los demás). Establece prioridades tal como harías con un amigo de cuya buena voluntad no quieres abusar.

 

 

CLAVE 4: LA ECOLOGÍA

Nos hemos acostumbrado a pensar en la ecología como algo exterior a nosotros. Conocemos las reacciones en cadena que producen el cambio climático y los accidentes de contaminación ambiental. Además, nosotros también tenemos una ecología interna que podemos conservar, contaminar o alterar de manera similar. Cuando exploramos nuestra dimensión interior, tenemos que tener cuidado con lo que encontramos y es bueno que estemos atentos ante cualquier señal que indique que estamos alterando las relaciones que existen en nuestros sistemas interiores. Esto es especialmente cierto cuando queremos propiciar cambios. Una posibilidad consiste en reconocer que ya existe algún tipo de equilibrio y que se pueden producir reacciones en cadena que vayan más allá del cambio inmediato que deseamos. Por eso es importante plantearse preguntas como: ¿qué función cumplen las cosas tal como están en este momento? (incluso cosas que parecen irracionales o que nos limitan). O también esta pregunta: si consigo el cambio que deseo, ¿qué otros efectos se desencadenarían?

EJERICIO DE LIDERAZGO INTERIOR PARA UNA ECOLOGÍA PERSONAL

Algunas orientaciones en este caso son:

1- Presta especial atención a las nuevas evidencias o a la información que en apariencia contradigan lo que acostumbras a pensar acerca de ti y de tu manera de trabajar. Quizá sea bueno actualizar aquello que das por sentado sobre ti mismo/a. Si identificas esas nuevas evidencias o esa información, anótalas en tu cuaderno.

2- Muéstrate curioso/a cuando algo “no funcione” o no ocurra. Piensa en el objetivo positivo del estado actual de las cosas y en los posibles efectos negativos de lo que buscas. Puede que tu sabiduría interior ya lo sepa y pretenda mantener el status quo para protegerlo o para conseguir otros objetivos favorables. Toma nota de todo ello.

3- Experimenta con diversas maneras de plantearte lo que buscas, en caso de que algún problema subyacente te impida conseguirlo o si tu manera de expresarlo no es del todo clara. Así como puedes cometer errores vergonzosos cuando hablas una lengua extranjera porque no conoces las expresiones locales, también puedes dirigirte a tu ser interior de manera “errónea” y, por lo mismo, bloquear sus pretensiones. Procura que tu lenguaje, incluso contigo mismo, sea sencillo y evita la ambigüedad.


 

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